Escalofrios…

Hoy es una de esas noches en las que, si de mi dependiera, estaria recostado junto al fuego, tal vez con quienes creo que son mis amigos, calientito y sin tiritones. Pero no. Por mas frazadas y cobertores que agrego a la cama, mas frio siento. Pero no es el frio normal. Son escalifrios. Mis amigos… ja… nunca terminas de conocer a tus amigos…

Hace ya mas de un año, una serie de situaciones hizo que me replanteara si confiar o no en determinadas personas. Hoy, sigo igual. Digo, ¿en quien puedes confiar? Se, por la Palabra de Dios, que no en humanos, claramente. “Maldito el hombre que confia en el hombre”… Pero es re dificil, saben? Es complicado porque terminas queriendo a gente que tarde o temprano te hara daño. Que no te mirará mas, que te dejara de lado, que no apreciara tu consejo. Y descubriras que lo que creias conocer no es nada. Nada, absolutamente nada. Porque, otra vez, hubo algo, aparecio algo que hizo que todo lo que creias haber construido bien se viniera abajo, porque entre los materiales habian cosas ocultas, contaminadas, que impidieron que el edificio creciera como corresponde.  Debo reconocer que vivi un tiempo mi vida de esa manera. Y expongo ante la luz del Señor que me equivoque, me cai y la embarre con gamas. Y conscientemente. El placer es peligroso… te haces adicto a las cosas que te “gusta hacer” aunque sepas que no son correctas porque no es el tiempo. Si entiendes, entiendes… el punto es que, acusenme de hipocrita o apedreenme, tal vez lo merezco, pero no puedo soportar que alguien construya su imagen en torno a mentiras cuando has abierto tu corazon y has mostrado mas de lo que deberias. Y tu esperas, estupidamente, que devuelvan esa sinceridad. Pero no. Seria demasiado perfecto para esta sociedad imperfecta. Y lamentablemente te das cuenta que te has convertido en un insumo, el consejero cuando lo necesito, el amigo cuando no tengo los bacanes, con los que lo paso bien. Si hoy no pueden,me junto contigo. Si no, para que? Tengo mejores…

Odio, de verdad odio la mentira. Porque yo fui un mentiroso. Y entendi que no podia construir mi vida ni crear mi imagen en torno a farsas. Por eso quiza soy un poco radical en eso. No puedo soportar una mentira de alguien que crei cercano. Prefiero la verdad, aunque sea dura o duela. No estoy para soportar dolor que no me corresponde. Pero igual duele. Duele. Porque son tus amigos. Y porque son importantes para ti, ya que su valor no radica en la mentira, sino en la capacidad de dejarla atras. 

Pero de todas formas suena tan estupido lo que dire.. por mas que todo sea una mentira, que hayan cosas ocultas.. no puede no importarme. Ja. Asi funciona el amor por tus amigos. No los dejas aunque la embarren…
Me importa. Me importa lo que haces… no es control, es protegerte, cuidarte. Es lo unico y lo menos que puedo hacer… porque a pesar de todo, te quiero.

Tormenta de pensamientos…

Son las 1:33 am. Y estoy pensando en una serie de situaciones en las que se ha vuelto envuelta mi vida en el ultimo tiempo. Y muchas de ellas son desilusiones realmente. Llega un punto en el q nada tiene sentido.. creo que llegue a ese punto.. y sinceramente, no quiero escribir.. solo queda Papá. El unico que no le importa abrazarme, limpiarme y recibirme. Mi Papá. Mi papito🙂

Palabras

Es raro. Sigo ensimismado en lo que pensaba mas temprano. Ahora pienso que tal vez fui muy ingenuo en no fijarme antes en ciertas cosas. La verdad ya no se que pensar. Solo queda esperar, esperar a que haya una buena razon, una explicacion sensata o logica. Lo que podia ser una estupidez, se convirtio en una grave situacion…

Pensamientos…

Una mentira lleva a otra mentira… Es algo que siempre hemos escuchado, algo que por lo general desde pequeños nos enseñan. Una mentira puede comenzar tan pequeña que “no daña a nadie”, pero puede agrandarse de tal forma que todo tu mundo puede venirse abajo en un segundo.

¿Qué haces cuando te enteras que gran parte de las cosas que creías no son ciertas? Que la persona que conociste y se mostró tan real, tan humana, tan sincera, en realidad puede ser la más grande de las farsantes? ¿Qué haces entonces? ¿Cómo lo enfrentas? ¿Acaso no es mejor aislarse y pretender que todo sigue igual, a tener que mirar a ese “alguien” nuevamente a los ojos, sabiendo que probablemente te esté mintiendo, y conteniendo las ganas de gritar y decirle a la cara que te diga la verdad?¿ O es que es mejor creer que no te ha mentido a ti, que contigo es real y que con el resto es todo parte de una gran farsa? 

No tengo respuestas. No tengo palabras. No quiero pensar, no quiero decir nada. Sólo quiero escribir. Y a falta de un mejor lugar, recordé que tenía el blog bastante olvidado. Letras que muy probablemente nadie leerá, pero que necesitaba escribir. Sólo espero que sea lo que sea que pase, sea un gran, un enorme, un gigantesco malentendido… Porque de lo contrario, ya no podrías confiar ni en ti mismo, ni en los mas cercanos a ti. ¿Duele? Si, y mucho, pero bueno, no puedes esperar de los demás sólo lo que tu quieres. ¿Acaso me convierto en juez por ello? Que me perdone el Señor, pero es inevitable cuestionar todo. Si, también he tenido caídas, y, si, también he mentido. Pero no creo haber creado un mundo alrededor de esas mentiras. Un mundo que, aunque pueda que sea sólo virtual, es un mundo al fin y al cabo. Y si vives constantemente entrando a ese mundo falso, tarde o temprano terminarás habituándote a él y no saldrás ya más, sino que tu mentira se convertirá en tu verdad. Y de paso, todo lo que has dicho, todo lo que has creído, todo lo que has estado compartiendo con la gente terminará siendo lo que espero que no sea: una enorme farsa. ¿Cómo enfrentarlo? Sólo el tiempo lo dirá…

Me duele la cabeza. También un poco el estómago. No podría decir que sea un dolor físico. Es más bien un dolor interno, un dolor que no puedes desarraigar tan fácil. El dolor de perder la confianza en alguien. Esa confianza que, sin lugar a dudas, cuesta un millón de años en volver a recuperar. 

Apuntes de la Historia de Nacimiento de los 50′ en adelante – Parte 1: Contexto Global

Sin ánimo de dármelas de experto ni nada parecido, considero que hay elementos que debemos tener muy en cuenta al intentar explicarnos de qué forma creció y se desarrolló la ciudad de Nacimiento a partir de 1950 más o menos. De cualquier modo, lo que publique de ahora en adelante está extraído de mi Seminario de Investigación de la carrera de Arquitectura en la UdeC, el que desarrollé durante el 2012.

OJO [Las imágenes las subiré después, quedan pendientes ;)]

 

La ciudad industrial: Orígenes históricos

Durante el siglo XVIII se produce en Europa, y principalmente en Inglaterra, un hecho que marca fuertemente la historia mundial, tanto por su influencia en la economía global, como por el notorio cambio en la forma de vida al interior de las ciudades: la Revolución Industrial. Inglaterra adopta en ese entonces un modelo económico dependiente de la producción masiva, siempre buscando la manera de reducir los costos de sus manufacturas. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías aparecen, entonces, las grandes
maquinarias, insertas en una industria ya no asociada a la producción doméstica y los pequeños talleres, sino a grandes fábricas, dando como resultado importantes mejoras en materia de productividad y reducción de costos. La aparición de nuevas fuentes de energía, la máquina de vapor y el ferrocarril acelera enormemente la cadena productiva, desde la manufactura hasta la comercialización.

Hacia fines de 1700, los procesos productivos se consolidan dentro de las áreas urbanas. Según Silva, V. y Ramírez, F. (2008), el constante crecimiento de la población producto de la disminución de la mortalidad hacía necesario, urgentemente, de nuevas formas de producción, que no podían ser satisfechas de la manera tradicional. Se producen significativos avances en materia de la industria siderúrgica, un importante aumento en la demanda de carbón y, por consiguiente, un aumento en la actividad minera. Asimismo, la industria textil también vió aumentada su producción, producto de los nuevos adelantos de la tecnología. Aparece, junto a ello, el sistema fabril, que concentraba en un mismo lugar los medios productivos, siendo las fábricas operadas por trabajadores repartidos en cada una de las partes del proceso productivo. Del mismo modo, la reforma agraria provocó una importante migración desde los campos a las ciudades, permaneciendo en el campo sólo los grandes terratenientes y excluyendo de éste al campesinado pobre, obligado a ocupar los sectores periféricos de las crecientes ciudades.
La Revolución Industrial además, consolidó cada uno de los grupos sociales de la época. Por un lado, la gran burgesía, controladora de la economía y conformada por industriales, banqueros, empresarios y comerciantes; la clase media, formada por pequeños y medianos empresarios, comerciantes, técnicos, empleados y oficinistas, y finalmente, la clase obrera, conformada por el campesinado y cuya situación económica era sumamente inestable y precaria. Sica, P (1980) postula que, al nacer entonces el proletariado
industrial y urbano, se consolida una nueva ciudad industrial, bajo la idea de absorber el ciclo de reproducción de la fuerza de trabajo en el seno del ciclo de producción, planificándolo y regulándolo de forma racional.

 

El paternalismo Industrial

Según Russo, C. (2008), “el paternalismo es un método de control y gestión de la relación entre el empresario y los operarios. Las formas que adopta dependen tanto de los distintos tiempos y lugares como de su justificación y cobertura ideológica”. Por esta razón, los empresarios de la época comienzan a dotar de infraestructura y vivienda a sus trabajadores, como una forma de control absoluto de la forma de vida de éstos, a fin de crear una población “modelo”, que posea todo lo que los trabajadores necesiten y funcione “perfectamente”.

Como se mencionó anteriormente, este paternalismo ofrecía grandes ventajas hacia el empresariado, que aseguraba una fuerza de trabajo constante en el tiempo, a fin de mantener una producción contínua. Sin embargo, las primeras expresiones de esta ciudad industrial se asociaban a una calidad de vida sumamente precaria, a fin de abaratar los costos de las construcciones, conformando unidades habitables mínimas, de reducidas dimensiones, poca ventilación y carentes de servicios higiénicos (Vilches, V., 2009). Bajo este modelo, las ciudades crecieron rápidamente, sin planificación ni control alguno, distando mucho de la población “modelo” que se pretendía crear.
Sin embargo, los cambios estructurales, tanto en la sociedad, como en la ciudad, tienen repercusiones que, si bien, siguiendo el modelo capitalista se justifican en pro del crecimiento y los intereses de la industria, propician el surgimiento de nuevas corrientes filosóficas que rechazan este tipo de sociedad.

 

Pensamiento utópico y socialismo

Tras la publicación del Manifiesto Comunista por Marx y Engels en 1848 y el planteamiento de las bases del “socialismo científico”, y según señala Lagos, K. (2009), surge una serie de propuestas que postulan la creación de modelos utópicos de sociedad, traducidos en planes de ciudades utópicas que funcionan bajo la premisa de un desarrollo social equilibrado y colectivo, la ayuda mutua y el trabajo organizado, y bajo ciertos parámetros que regulan el buen funcionamiento de dicha sociedad, a fin de establecer asentamientos funcionales y autosuficientes.

 

Modelos utópicos de ciudad

Robert Owen es el primero en plantear comunidades utópicas autosustentables, postulando que la calidad del trabajo se relaciona directamente con la calidad de vida del trabajador, por lo cual debería brindarse a éstos una vivienda de calidad, educación, buenos salarios e higiene, entre otros. Aplicó sus ideas en la comunidad de New Lanark, en Escocia, fundada en 1785 y dedicada a la producción de algodón, y de la cual Owen se hace cargo, como director técnico, en 1800. Realiza importantes cambios, como dotar de nuevos equipamientos a la ciudad, establecer normas de seguridad social, reducir la jornada laboral y fomentar la educación. Construye viviendas para obreros, una cocina pública, un centro educativo y una iglesia. El poblado se mantuvo en funcionamiento hasta 1968.

Poco después, Charles Fourier plantea en Francia su idea del “Falansterio” una comunidad productiva y agrícola de  proximadamente 1620 personas desarrollada en un nuevo edificio sin alojamientos particulares, donde sus habitantes vivían juntos y separados por edades. Jean-Baptiste Andre Godin lleva esta idea a la práctica en 1877, creando su propio “familisterio”, creando una vida comunitaria experimental, en la ciudad de Guise, sin embargo, con cambios importantes, ya que cada domicilio era particular a una familia, y que dependía del trabajo de la industria.

La “Ciudad Lowell”, en Massachusetts, es el primer ejemplo de ciudad industrial planificada a gran escala en Estados Unidos. Al alero de la industria textil, fue fundada en 1822, albergando 10 complejos de molinos hidráulicos para la producción de algodón, alcanzando una población de alrededor de 33000 habitantes en 1850. Hoy en día se ha convertido en un Parque Histórico Nacional estadounidense.

Asimismo, en 1880, el industrial y fabricante de vagones de ferrocarril George Pullman funda la “Ciudad Pullman”, a fin de establecer allí a los trabajadores que empleaba en su nueva planta industrial, y en un esfuerzo por resolver sus necesidades incluye junto a las viviendas para los funcionarios una serie de zonas comerciales, iglesias, teatros, parques, hotel y biblioteca, totalizando 1300 edificios. Sin embargo, y producto de un  paternalismo excesivo que se convirtió en control sobre la vida de los habitantes de la ciudad, los empleados entraron en huelga en 1894, que movilizó incluso a tropas federales, llevando la iniciativa al fracaso.

En 1902, Ebenezer Howard postula su modelo de Ciudad Jardín, en el que establece una comunidad dentro de un entorno natural, separando la industria de la ciudad por medio de una serie de parques. La materialización, en 1903, de la ciudad de Letchworth en Inglaterra se basó en esta ideología.

En 1917, Tony Garnier, urbanista francés, publica la obra titulada “Una Ciudad Industrial”, para la cual elabora los planos de su ciudad ideal. Siguiendo las líneas del naciente modernismo, estaba concebida para albergar una cantidad aproximada de 35000 habitantes, de acuerdo a ideales utópicos similares a los de Owen y Fourier. La sitúa en un terreno ficticio de Francia, ideal, rodeado de recursos que podrían aprovecharse en los procesos industriales. Cabe especial mención la presencia de una central hidroeléctrica, en consonancia a las nuevas máquinas eléctricas que por aquellos años movían la industria.

Según señala Anymonino, C. (1972), la ciudad que postula Garnier se administraba bajo un sistema socialista comunitario, y contemplaba viviendas para trabajadores que consideraban una serie de condiciones básicas de habitabilidad (como que las ventanas de los dormitorios se orientasen hacia
el sur, por ejemplo), además de regular los tamaños de los lotes, manzanas y calles. Considera también servicios públicos, salas de asambleas y servicios administrativos, bibliotecas, establecimientos deportivos y de espectáculos, escuelas, establecimientos sanitarios (hospital y otros), estación de ferrocarril y la fábrica propiamente tal, alejada del núcleo residencial, todo construido casi exclusivamente en hormigón armado.

Además, su propuesta desarrolla el concepto de zonificación, sumamente importante dentro del urbanismo, definiendo una distribución de las funciones de la ciudad (residencial, esparcimiento, industria, por ejemplo) en zonas delimitadas dentro de ésta.